
Los Philadelphia Flyers se encuentran en una encrucijada esta temporada baja, ya que desean reforzar su defensa y al mismo tiempo buscan un creador de juego para su juego de energía. Por otro lado, en medio de estas necesidades urgentes, deben actuar con cuidado para detectar posibles obstáculos, es decir, en términos de perseguir al destartalado seleccionado número 2, Simon Nemec, quien está listo para convertirse en un agente libre restringido en busca de un contrato lucrativo.
La mayoría de las experiencias modernas han indicado que Nemec, el muy promocionado prospecto de los New Jersey Devils, está apuntando a un acuerdo similar al de Luke Hughes, quien actualmente firmó un contrato de siete años y $63 millones con un tope salarial de $9 millones por año. Mientras que Hughes ha demostrado su valor acumulando persistentemente más de 40 puntos en sus dos primeras temporadas en la NHL (perdiéndose sólo un puñado de juegos debido a lesiones), la trayectoria de Nemec ha sido mucho menos segura.
Con 22 años frágiles, Nemec todavía está encontrando su equilibrio en la liga. En su primera temporada completa en la NHL, anotó 11 goles y 26 puntos en 68 juegos, un crecimiento modesto con respecto a su actuación de 19 grados en la temporada anterior. En el terreno, adquirir a Nemec probablemente podría parecer una solución lógica para los Flyers, quienes necesitan desesperadamente un mariscal de campo con vitalidad y nuevas habilidades. Por otro lado, esta decisión se vuelve oscura cuando se centra en su cambio original de Bobby Brink por David Jiricek y el debut de Oliver Bonk en los playoffs contra los Carolina Hurricanes.
Los Flyers ya cuentan con una alineación prometedora de defensores jóvenes, junto con Jamie Drysdale, Bonk, Jiricek, Spencer Gill, Carter Amico y Rasmus Ristolainen, quien todavía forma parte del equipo. Dada esta profundidad, perseguir a Nemec, ya sea mediante cambios o una hoja de propuesta, probablemente será una angustia inútil. Los Flyers reciben un escrutinio confrontado por su manejo del tiempo de juego de Matvei Michkov, y el estadio de Nemec en Nueva Jersey refleja esa incertidumbre.
Además, los requisitos del contrato de Nemec, junto con su desempeño inconsistente, podrían colocar a los Flyers en una situación precaria. Si bien posee muchas fortalezas, como una buena determinación del juego, un mejor patinaje para salir de su zona y una buena trayectoria del disco, también tiene dificultades con la urgencia y para ganar batallas por el disco.
Después de una temporada en la que los Flyers lograron un avance de dos rondas en los playoffs, queda una pregunta pendiente: ¿hasta qué punto tienen la paciencia para seguir adelante con cualquier otro proyecto de desarrollo, especialmente cuando Drysdale está comenzando a demostrar su potencial y Jiricek todavía se está adaptando? Lo que antes parecía un esfuerzo prudente ahora parece cargado de riesgos que tal vez eclipsen incluso los resultados más optimistas del crecimiento de Nemec.
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