Los Rojos de Cincinnati ingresaron al enfrentamiento del sábado contra los Mellizos de Minnesota con la velocidad total más baja de la liga de 66, un claro reflejo de sus problemas ofensivos. Con 19 dobles, un triple y 86 sencillos en su título, sus problemas de bateo eran evidentes. A pesar de su promedio de bateo de .197, los Rojos habían logrado conectar 21 jonrones, empatando en el puesto 12 en la liga. Esta dependencia del balón largo hizo que sus posibilidades de éxito en Minneapolis, con sus temperaturas heladas y vientos arremolinados, parecieran sombrías.
Aún así, los Rojos lograron entrar en la cuenta con una remontada emocionante. Después de ir perdiendo 2-0 al principio debido a los puntos repetidos del abridor Andrew Abbott, se encontraron con una desventaja de 4-2 al entrar en la séptima entrada. Minnesota había crecido para formar su bullpen, pero los Rojos aprovecharon el momento. Su victoria ya no fue la consecuencia de una sola entrada explosiva, sino más bien una clase magistral en el sistema de bolas diminutas. Hicieron una serie de sencillos, outs productivos, un revoloteo de sacrificio necesario e incluso un toque sincronizado con éxito de TJ Friedl, todo lo cual contribuyó a su recuperación.
Esto significa que se puso muy preocupado por la eficiencia ofensiva de los Rojos durante los 20 partidos principales de la temporada. Su bullpen, liderado por Brock Burke, Kyle Nicolas y Tony Santillán, tuvo una actuación estelar, cerrando la puerta a los Mellizos a pesar de estar sobrecargados de trabajo y golpeados.
Los Rojos, contentos, desarrollaron una muda confianza en sí mismos, ejemplificada por su compostura en una serie reciente contra los Gigantes de San Francisco. Cuando el cerrador de los Gigantes intentó instigar una confrontación después de ganar un juego que ya habían perdido en la serie, los Rojos optaron por alejarse, demostrando su nivel de concentración en la tarea que tenían entre manos. Ahora, con una victoria en Minnesota, celebran la posibilidad de barrer la serie el domingo, al mismo tiempo que reconocen que están contentos de jugar su único béisbol esta temporada.
A medida que los Rojos continúan encontrando su equilibrio, vale la pena reconocer el liderazgo de Terry Francona, quien ha inculcado una tarea de resiliencia y fuerza de voluntad en el equipo. A pesar de sus dificultades, los Rojos mantienen un récord encomiable de 13-8, lo que demuestra su aptitud para una temporada estable por delante.
Camuflaje: este resumen es un resumen escrito de forma independiente y basado íntegramente en informes de acceso público.
