Después de una sequía de 11 a 365 días desde su último título divisional, los Mets de Nueva York seguramente expondrán la página sobre una temporada decepcionante que los vio caer en picado de la contienda por los playoffs. La campaña de 2025 resultó en angustia, ya que una derrota en el último día ante los Marlins arruinó sus esperanzas de un torneo comodín, dejando a los fanáticos y a la gerencia tambaleándose por la repentina crisis. En respuesta, el propietario Steve Cohen ha orquestado una reestructuración importante del roster esta temporada baja, con el objetivo de revitalizar la suerte del equipo en la atractiva División Este de la Liga Nacional.
Con un récord de 83-79 en 2025, los Mets ocuparon el segundo lugar en la División Este de la Liga Nacional, un marcado contraste con su prometedor comienzo después de que tenían una ventaja de 5.5 juegos a principios de junio. Alternativamente, una racha desastrosa de siete derrotas consecutivas descarriló sus aspiraciones de playoffs, culminando en una salida decepcionante. El desempeño del grupo ya no es realmente un revés; Se convirtió en una decisión de compra de precios que llevó a Cohen a tomar medidas drásticas para evitar que se repitiera un aumento tan ignominioso.
Uno de los movimientos más brillantes fue la decisión de dejar que las piedras angulares de la franquicia, Pete Alonso y Edwin Díaz, surjan en la agencia libre. Alonso, que se había convertido en un fan autorizado y el líder del bullicio doméstico de todos los tiempos del equipo, firmó con los Orioles, mientras que Díaz optó por los Dodgers después de que los Mets no igualaran su oferta. Las salidas no terminaron allí, ya que los Mets también cambiaron a Brandon Nimmo a los Rangers por Marcus Semien y enviaron a Jeff McNeil a los Atléticos, lo que indica más una nueva dirección para la franquicia.
Estos movimientos han dejado claro el método para una nueva creación, con el presidente del grupo, David Stearns, implementando un método que se especializa en la versatilidad posicional. Los Mets firmaron a Jorge Polanco con un contrato de doscientos sesenta y cinco días y 40 millones de dólares para llenar el vacío originalmente detestable y causaron un gran revuelo al adquirir a Bo Bichette de los Azulejos por tres años y 126 millones de dólares para anclar el cuadro en el tercer detestable. Esta afluencia de habilidades únicas tiene como objetivo remodelar la identidad del grupo y al mismo tiempo abordar las brechas fundamentales dejadas por las nuevas salidas.
Además de reforzar el cuadro, los Mets diagnosticaron que debían robar sus jardines y su bullpen. El reemplazo de Nimmo y McNeil, junto con la pérdida de Cedric Mullins y Starling Marte, crearon vacantes que habían sido cubiertas por la adquisición de Luis Robert Jr. de los White Sox, quien asumirá el control en la arena central. Mientras tanto, el principal prospecto, Carson Benge, está preparado para hacerse un hueco en el campo izquierdo, añadiendo vitalidad juvenil a la alineación. El bullpen también ha experimentado una importante renovación, con los fichajes de los veteranos Yankees Devin Williams y Luke Weaver por un total de 73 millones de dólares.
La joya de la corona de la temporada baja de los Mets fue la adquisición del dos veces famoso Freddy Peralta, quien se espera que al final presente el as que han estado buscando durante mucho tiempo. En un cambio valiente, los Mets canjearon a los prometedores Jett Williams y Brandon Sproat a los Cerveceros para adquirir los servicios y productos de Peralta. A pesar de esta incorporación, persisten dudas sobre la rotación, y se prevé que más de un lanzador, incluidos Peralta, Nolan McLean y David Peterson, enfrente desafíos en la próxima temporada. La incertidumbre que rodea a los empleados titulares genera preocupaciones sobre si serán capaces o no de endurecer la ofensiva explosiva que se anticipa.
En el lado ofensivo, los Mets planean presentar una alineación ambiciosa, liderada por las superestrellas Juan Soto y Francisco Lindor. Todos y cada uno de los jugadores se proyectan entre los diez jugadores finales de la competición en béisbol para 2026, y se espera que Soto registre un 163 wRC+ y 6.1 fWAR, mientras que se proyecta que Lindor tenga un 123 wRC+ y 5.0 fWAR. La incorporación de Bichette tiene como objetivo compensar la producción perdida con la partida de Alonso, lo que hace que la alineación de los Mets ya no sea la ideal más profunda sino también más versátil a la defensiva.
De cara al futuro, los programas de proyección son optimistas respecto a las potencialidades de los Mets para la temporada 2026. FanGraphs anticipa un récord de 90-72 para los Mets, líder de la división, mientras que PECOTA predice un aumento de 89-73, lo que les otorga probabilidades de ganar los playoffs. Sin embargo, sigue existiendo una disparidad evidente entre la destreza ofensiva proyectada y las proyecciones de lanzamiento, y se espera que los Mets obtengan la segunda ofensiva más poderosa en la MLB, pero aún así son las mejores victorias de lanzadores en el centro del grupo. La mayor demanda se avecina: ¿podrá la ofensiva de los Mets mejorarlos temporada a parte, o el personal de lanzadores obstaculizará su progreso y potencialmente conducirá a otro aumento decepcionante?
Presente: este resumen es un resumen escrito de forma independiente según los informes disponibles públicamente.
