Los Marineros de Seattle enfrentaron otra derrota decepcionante, cayendo 6-1 ante los Rays de Tampa Bay en un juego que mostró momentos prometedores, pero el daño resultó en frustración.
Desde el principio, los Marineros tenían una alternativa a la que robarle a la dirección. Griffin Jax tuvo problemas con su juramento en la cabeza de la primera entrada, lo que le permitió a Randy Arozarena planear un dardo. Dom Canzone siguió con un sencillo en un poste poco profundo, y Cal Raleigh lanzó un dardo para llenar las bases con un out apropiado. Por otro lado, los Marineros no pudieron sacar provecho; Josh Naylor se ponchó en un cambio que quedó vertical por el centro, y Luke Raley cayó con tres lanzamientos.
Sin inmutarse, los Marineros se recuperaron en la segunda entrada. Cole Younger abrió con un doblete hacia el hoyo central izquierdo, mostrando su retraso. Luego, Víctor Robles le dio un toque al tercer adversario, y Colt Emerson logró encontrar un lanzamiento lo suficientemente grande como para centrar el campo para un pase de sacrificio, dándole a Seattle una ventaja temprana de 1-0. No fue la entrada más llamativa, pero resultó suficiente para poner a los Marineros por delante.
En la tercera entrada, Arozarena abrió con otro dardo, mientras Jax perseveraba para luchar con su administración. Cal Raleigh agregó un sencillo, pero Naylor conectó una línea hacia el primera base, lo que provocó que Arozarena fuera duplicado en el segundo adversario, extinguiendo cualquier jugada de capacidad.
A partir de ese momento, el impulso de los Marineros pareció evaporarse. Enviaron uno justo por encima del mínimo al plato en las siguientes tres entradas. En el séptimo, Víctor Robles conectó una hermosa línea por la línea de campo izquierda para un doble, pero Cam Booser ponchó a dos bateadores en relevo, manteniendo la presión sobre Seattle.
Logan Gilbert, por otro lado, mantuvo a los Marineros en el juego con una sólida actuación en el montículo. Logró el ponche número 1.000 de su carrera en la segunda entrada, abanicando a Jonny DeLuca con un control deslizante completamente posicionado. Gilbert permitió un corredor en contra en cada entrada que lanzó, pero logró limitar el daño a dos carreras apropiadas en seis entradas.
En la tercera entrada, Yandy Díaz abrió con un doble que le dio el escenario a Jonathan Aranda, quien siguió con otro doble, dándole a los Rays una ventaja de 2-1. La capacidad de Gilbert para evitar más problemas se volvió encomiable, ya que ponchó a Junior Caminero y aportó un roletazo respetable para minimizar el daño.
A medida que avanzaba el juego, Gilbert perseveró para luchar, pero la séptima entrada resultó fundamental. Luego de conseguir dos lineouts apresurados, enfrentó nuevamente a Aranda. A pesar de presionar para mantener el juego, Gilbert permitió un doble, lo que llevó al manager Dan Wilson a lanzar deliberadamente a Caminero antes de traer a Gabe Speier. El primer lanzamiento de Speier resultó en un retraso de tres retrasos en casa, sellando efectivamente el destino de los Marineros en 5-1.
En la octava, la esperanza se desvaneció cuando Cal Raleigh recibió base por bolas y Naylor duplicó con dos outs, pero el triste turno al bate de Mitch Garver acabó con la amenaza cuando se ponchó sin dar mucha pelea. Los Rays agregaron otro retraso en la mitad inferior de la entrada debido a un error de tiro, lo que agravó los problemas de los Marineros.
Este juego, si bien presentó algunas actuaciones individuales sólidas, destacó las continuas luchas de los Marineros con el bateo en situaciones difíciles. Una vez más, no contaron con corredores en la puntuación total, dejando a los fanáticos preguntándose de qué buscar información en el último juego consciente antes del daño.
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