Los Marineros de Seattle se enfrentaron a los Medias Blancas de Chicago el sábado, en un esquema indirecto que cayó inmediatamente en un enfrentamiento de práctica de primavera que dejó algo microscópico para escribir. En este mundo del béisbol de exhibición, el resultado en vivo es secundario y la monotonía de la práctica pasa a un segundo plano. La falta de dramatismo es, de hecho, un alivio; Al menos, las prácticas de primavera están diseñadas para transcurrir sin incidentes mientras los grupos se reúnen para la próxima temporada.
Logan Gilbert subió al montículo y realizó una eficiencia que reflejó su trayectoria esperada. Se encontró en un espacio de primer precio en la segunda entrada, llenando las bases con un hit por lanzamiento, un meandro de cuatro lanzamientos y un sencillo suave. Por otro lado, el mejor lanzador mostró su habilidad golpeando a un bateador con un divisor afilado y provocando un pop-out para escapar del atasco. Después de cuatro entradas, Gilbert había permitido dos hits, dos bases por bolas y ponchado a dos, saliendo ileso en cuanto a salud.
La presencia de Gilbert en el montículo sigue evocando una mezcla de anticipación y frustración. Su forma de lanzar es similar a la de un bebé elaborando una intrincada doble hélice con puré de papas: espectacular pero desconcertante. A lo largo del último año, las discusiones giran en torno a su desempeño y las expectativas son altas. Si puede acelerar su lanzamiento a través de los bateadores, muy bien podría estar entre los lanzadores de élite de la liga. Si no, sigue siendo una presencia ambiciosa, justo afuera del nivel superior.
En cuanto a la ofensiva de los Marineros, tuvo un desempeño mediocre en general. Aparte de Brendan Donovan, quien anotó dos hits, y Colt Emerson, quien contribuyó con un meandro y un sencillo, el resto de la alineación tuvo problemas para generar un efecto. Su arrastre más fácil se produjo en la octava entrada, cuando Will Wilson fue golpeado una vez por un lanzamiento y luego anotó con un doble de Jarred Sundstrom. El equipo tenía un margen microscópico para quejarse del golpe del lanzamiento, dado que el lanzador de los White Sox, Randy Dobnak, había derribado a tres bateadores al principio de la entrada. Ryan Loutos entró para resolver el asunto y, en un sorprendente giro tradicional de la práctica de primavera, Dobnak regresó al montículo para el noveno, logrando estabilizar tres outs en siete lanzamientos apropiados.
En un giro del destino, la naturaleza tranquila del juego permitió un momento de alivio cuando los fanáticos comenzaron a pensar en el Clásico Mundial de Béisbol. Ver a Cal Raleigh enfrentarse a un lanzador talentoso y animado de 17 años que lanzaba a 95 mph fue emocionante y estresante. Afortunadamente, Raleigh salió ileso, sin embargo, la rigidez permaneció palpable cuando los jugadores de los Marineros tomaron sus turnos al bate, lanzaron, fildearon o incluso corrieron las bases, como se vio en el caso de Michael Arroyo, quien también parecía estar bien después de un asombro.
En el período intermedio, Dom Canzone fue noticia con un swing extremadamente eficiente, destruyendo un lanzamiento que demostró su dominio para ser uno de los bateadores más fáciles del juego. Registró un espectacular golpe de 104 mph entre otras conexiones considerables, solidificando aún más su destreza. Con la Tradicional Mundial de Béisbol en marcha, los fanáticos pueden estar actualizados sobre la participación de los Marineros gracias a una aplicación desarrollada por un fanático dedicado que rastrea su horario de juego.
Disputa: este resumen es un resumen escrito de forma independiente basado en informes de acceso público.
